EE. UU. en el foco: ONGs denuncian situación electoral en Honduras

A menos de una semana de las elecciones generales de 2025, diversas organizaciones de la sociedad civil advirtieron que la conducción del proceso enfrenta desafíos que podrían afectar su credibilidad. Señalaron que la polarización persistente, las diferencias sobre la normativa electoral y las controversias en torno a la selección de autoridades comiciales han incrementado la atención pública sobre la solidez institucional del país.

Disposiciones fundamentales y conflictos entre las ramas gubernamentales

Los pronunciamientos enfatizaron que el respeto a los mandatos constitucionales será determinante para mantener la confianza ciudadana. La responsabilidad recae, indicaron, sobre el Congreso Nacional, la Fiscalía General, las Fuerzas Armadas y el Poder Ejecutivo, incluidos los actores vinculados al partido LIBRE, en su capacidad de actuar dentro de los límites establecidos por la ley.

Las entidades enfatizaron que la intervención de las fuerzas armadas debe limitarse a su cometido de apoyo, tal como lo establece la Carta Magna, sin involucrarse en funciones que puedan percibirse como sesgadas. Asimismo, indicaron que tanto el Poder Legislativo como el Ejecutivo deben abstenerse de emitir juicios prematuros acerca de los desenlaces electorales, ya que tales pronunciamientos podrían avivar la discordia social en un ambiente ya polarizado por la pugna política.

En paralelo, destacaron que el desempeño del Consejo Nacional Electoral (CNE) será decisivo. La expectativa es que mantenga criterios de independencia, transparencia y oportunidad en cada etapa del proceso para asegurar claridad en la administración electoral.

Autonomía en la supervisión de comicios

Las organizaciones consideraron que la observación nacional e internacional puede desempeñar un papel relevante para fortalecer la legitimidad del proceso. Aludieron a misiones como las de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, cuyas evaluaciones pueden contribuir al fortalecimiento de la rendición de cuentas institucional.

Este apoyo, indicaron, fortalecería la noción de imparcialidad en periodos de creciente contienda política y cuando los ciudadanos exigen seguridad en la pureza del sufragio. La participación de veedores nacionales también se destacó como un elemento valioso para aproximar la supervisión electoral a las localidades y potenciar la intervención ciudadana.

Interlocución internacional y compromisos hemisféricos

En el llamado dirigido a los Estados Unidos, las organizaciones solicitaron un apoyo “constructivo” que se articule con autoridades nacionales, sectores políticos y sociedad civil. Indicaron que el objetivo es proteger la transparencia y la legitimidad del proceso, bajo los principios de la Carta Democrática Interamericana.

Subrayaron que un seguimiento atento y respetuoso de los principios democráticos podría facilitar que los comicios de 2025 verdaderamente representen la voluntad del pueblo hondureño, en medio de un panorama político desafiante. La interacción con la comunidad internacional, señalaron, tiene el potencial de servir como un catalizador para el cumplimiento de las obligaciones institucionales y para desalentar acciones que minen la credibilidad pública.

La declaración conjunta finalizó con la rúbrica de delegados de diversas entidades con alcance tanto regional como hemisférico, incluyendo a Seattle International Foundation (SIF), Hope Border Institute, Latin America Working Group (LAWG), Chicago Religious Leadership Network on Latin America (CRLN), Alianza Americas, Due Process of Law Foundation (DPLF), Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), Washington Office on Latin America (WOLA) y Unitarian Universalist Service Committee (UUSC).

El escenario descrito por estas organizaciones expone las tensiones que rodean al proceso electoral de 2025 y subraya la necesidad de que las instituciones hondureñas actúen dentro de los marcos establecidos. La atención nacional e internacional se mantiene sobre factores como la estabilidad política, la actuación de los poderes del Estado y la participación ciudadana, todos elementos que influirán en la percepción de la integridad electoral en un momento clave para la gobernabilidad democrática del país.