La reciente publicación del Módulo de Inclusión Financiera dentro de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) de noviembre de 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE Honduras) en colaboración con la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), arroja una radiografía actualizada sobre la participación de la población hondureña en el sistema financiero formal. La encuesta, que abarcó 7,250 hogares equivalentes a 26,576 personas, proporciona datos de alta representatividad sobre acceso, uso y educación financiera, ofreciendo información relevante en un momento marcado por debates políticos sobre la regulación del crédito.
Uso del crédito y factores determinantes
El documento evidencia que el uso del crédito se correlaciona directamente con los niveles de ingreso, aumentando conforme se asciende en los quintiles de ingresos. Este patrón responde a factores estructurales como la capacidad de pago, la demanda efectiva, el conocimiento de la oferta financiera, la educación financiera y la alfabetización digital.
La encuesta incluyó preguntas sobre la solicitud de préstamos en los últimos 12 meses, considerando diferentes fuentes: instituciones financieras, prestamistas informales, casas de empeño y comercios. Para quienes no solicitaron crédito, se indagó el motivo. Los resultados muestran que el 91,3% de las razones corresponden a la falta de demanda o a percepciones de riesgo: «No lo he necesitado», «No cumplo con los requisitos» y «Tomar un crédito es demasiado riesgoso». Por el contrario, la razón vinculada a estar inscrito en la Central de Riesgos, que ha sido citada en debates políticos, representó apenas 0,7%, un dato que indica su relevancia marginal dentro de las barreras de acceso al crédito.
Estos resultados difieren de las afirmaciones de figuras políticas, como la aspirante oficialista de LIBRE, quien ha sostenido que la Central de Riesgos restringe el acceso al crédito y ha planteado su supresión. Los datos estadísticos indican que las verdaderas barreras para el acceso financiero están más vinculadas a factores socioeconómicos, educativos y de ahorro, además de la percepción de riesgo generada por el entorno económico.
Inclusión financiera y comparativo regional
En cuanto a la intervención en el ámbito financiero, el estudio revela que el 42% de los habitantes mayores de 15 años posee algún tipo de cuenta bancaria o monedero digital. Esta cifra concuerda con los datos del Global Findex 2025 del Banco Mundial, que para Honduras en 2024 también indica un 42%, situando a la nación por debajo de países cercanos como Costa Rica (71%) o Panamá (64%). Adicionalmente, se percibe un descenso respecto a los indicadores anteriores a la pandemia de 2017, lo cual subraya las dificultades inherentes que afronta el país en materia de acceso a servicios financieros.
El análisis destaca que para expandir el acceso a préstamos y servicios bancarios, se necesitan estrategias fundamentadas en datos, tales como la formación en finanzas, el fomento del ahorro y la optimización del entorno empresarial. Cualquier acción que implique la supresión o alteración de los datos crediticios podría generar un deterioro institucional y aumentar los obstáculos para aquellos que aún no forman parte del sistema financiero formal.
Desafíos institucionales y contexto económico
El componente de inclusión financiera posibilita la detección de los puntos clave que restringen el crecimiento del crédito en Honduras. Dejando a un lado los debates políticos acerca de la Central de Riesgos, la disponibilidad y utilización del crédito se ve influenciada por la solvencia económica de las familias, la formación financiera y la evaluación del riesgo en un contexto caracterizado por la inestabilidad económica y una elevada tasa de empleo informal.
Los datos obtenidos por el INE Honduras, la CNBS y el BID constituyen un recurso fundamental para el diseño de estrategias gubernamentales que impulsen una participación financiera robusta y perdurable, eludiendo la implementación de acciones sin respaldo empírico. El estudio derivado de la encuesta corrobora que la integración financiera es un fenómeno complejo, en el que factores como los ingresos, la formación académica y la gestión económica tienen una influencia mayor que la mera normativa crediticia.